Judo

JUDO COMO CONTENIDO DE LA EDUCACIÓN FÍSICA

La educación física y deportiva tiene por finalidad el desarrollo personal del niño y del adolescente. Por su especificidad, la práctica del judo contribuye a ella de manera importante tanto desde el punto de vista motor e intelectual como moral. La enseñanza del judo permite la adquisición de técnicas específicas y proporciona al alumno una experiencia única en el terreno de la confrontación física individual. Este último elemento juega un papel especialmente decisivo en la estructuración de la personalidad del niño tanto en el plano individual como en sus relaciones con los demás. Además de su aspecto socializador, el judo, por sus orígenes japoneses, abre un acceso cultural original centrado en la dimensión educativa de los deportes de combate.
El judo, y en menor medida, las demás actividades físicas de lucha, realzan los componentes éticos al colocar en una posición central el respeto a las personas y a los lugares de práctica. Desarrolla una cultura que favorece el dominio de sí mismo, a la vez que obstaculiza los comportamientos impulsivos y la violencia. En la confrontación física, las situaciones vividas por el alumno le conducen a manifestar su voluntad de vencer, pero a la vez sus comportamientos están sujetos a los rituales y reglas compartidas por lo que, como él, persiguen el mismo objetivo. De esta manera, la experiencia de la confrontación física desarrolla la afirmación y el control de sí mismo, pero estos dos factores son definidos en función de un entorno humano y de un código humano de comportamiento. La estima mutua que produce el desafío físico, la aceptación del resultado de la confrontación, el desarrollo de la capacidad de análisis y de adaptación hacen que las actividades de lucha ayuden de una forma destacada a la construcción de la personalidad individual y social del alumno.

Aspectos educativos del judo

El judo presenta una serie de características propias que lo distinguen esencialmente de los demás deportes de combate. A diferencia del resto, que son transformaciones de juegos tradicionales o de actividades de preparación para la guerra, pero no fueron codificados con una finalidad intrínsicamente educativa, el judo, desde sus comienzos, fue concebido por su creador el japonés Jigoro Kano, como un método de educación física, donde el combate o la lucha son sólo un medio para el desarrollo personal. Debido a esta intención educadora el judo es el más evolucionado éticamente. Pero además, técnicamente también el judo presenta una serie de rasgos que lo distinguen y lo destacan de los demás, como será explicado con detalle. Kano incorporó otros principios filosóficos y éticos de la cultura tanto oriental como occidental, sistematizando la nueva actividad como criterios educativos, creando el primer deporte que surgió en una cultura distinta a la occidental.

Sus principios

El judo, como otros deportes modernos, refleja un interés por la racionalidad y la mejora científica constante. Kano observó que la flexibilidad del principio del ju tenía sentido porque minimiza el gasto de fuerza al no obstaculizar la fuerza principal, sino que la encauza estratégicamente y esto guió fundamentalmente el desarrollo innovador de su método. Más adelante formuló los dos principios fundamentales del judo: el del máximo de eficacia con el mínimo esfuerzo y el de prosperidad y beneficio mutuos.
Los alumnos durante la práctica que no se debe utilizar ninguna técnica que pueda lesionar al adversario, pues cualquier tipo de violencia sobre una persona va contra el espíritu del principio de prosperidad y beneficios mutuos.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *